7 películas que describen el horror de la Segunda Guerra Mundial

Hoy se conmemora el 80 aniversario del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico más sangriento que la humanidad recuerde, dejó entre 50 y 70 millones de muertos

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La guerra refleja lo peor del ser humano, pero paradójicamente, en ocasiones también muestra lo mejor: su capacidad de sacrificio y el sentido del honor. FOTO: Especial

La Segunda Guerra Mundial fue la más devastadora que ha conocido la humanidad hasta la fecha. Sin embargo, ha aportado al cine algunas de sus mayores obras maestras, varias de ellas rodadas en plena contienda.

La filmografía se podría considerar inabarcable pues toca todos los subgéneros y categorías del cine: el drama casi documental, la tragedia descarnada, la narración romántica o la comedia más disparatada; desde la gran superproducción, hasta la modesta película de serie B.

EL HONOR Y EL SACRIFICIO 

La guerra refleja lo peor del ser humano, pero paradójicamente, en ocasiones también muestra lo mejor: su capacidad de sacrificio y el sentido del honor, entendido como la expresión magnificada de la dignidad.

Carica Eroica, 1952

Un incunable, una de esas rarezas que se pueden encontrar aún en YouTube y que ofrece la visión de uno de los países derrotados (¡luego victoriosos!), Italia, pero sin entrar en consideraciones políticas o ideológicas. Solo importa contar el valor de los soldados italianos en el frente ruso.

La película, dirigida por Francesco de Robertis, cuenta la batalla de Isbuscenski, el 24 de agosto de 1942, que se considera una de las últimas cargas de caballería de la historia, protagonizada por el Regimiento Saboya número 3, que arremetió a sable y al galope contra las ametralladoras soviéticas.

El Gran Escape, 1963

Producida y dirigida por John Sturges y protagonizada -aunque es una película eminentemente coral- por un genial Steve McQueen, La gran evasión recrea un hecho real: la fuga de un grupo de prisioneros aliados de un campo de internamiento alemán. Son casi tres horas de metraje que al espectador se le pasan en un suspiro; sin concesiones, sin retóricas, sin diálogos premiosos a base de plano y contraplano.

EL HORROR DE LOS PERSEGUIDOS

En la guerra moderna la población civil es un objetivo militar más. En el caso que nos ocupa, incluso acentuado por la vesania de Hitler hacia todo lo que consideraba razas inferiores.

La lista de Schindler, 1993

Arropada por una banda sonora de John Williams, son casi 200 minutos de una crudeza extraordinaria, en blanco y negro, con la única salvedad del abrigo rojo de una niña y de la luminosa secuencia final. Spielberg hizo su particular homenaje a sus raíces judías con una remembranza de la mayor tragedia vivida por el pueblo judío en su historia.

Rodada en Cracovia, con una extraordinaria recreación del campo de exterminio de Auschwitz y llena de secuencias memorables, como la de la aniquilación del ghetto //ojo: entrecomillado, o gueto, en español//, el cineasta hace un retrato completo de personajes, algunos de los cuales -como un genial Ralph Fiennes en su papel del oficial de las SS Amon Goeth– son la plasmación perfecta de aquello que la filósofa judía Hannah Arendt llamó la banalidad del mal.

LA GUERRA Y EL HUMOR

Siempre se puede ver la guerra con ironía o directamente con humor.

La novia era él, 1949

Howard Hawks más Cary Grant igual a obra maestra. En este caso, una locura monumental en la que un capitán del Ejército francés (Grant) en la Alemania ocupada inmediatamente después de la guerra se casa con una teniente del Ejército de EU (Anne Sheridan) que es repatriada a su país.

El problema surge cuando el marido desea acogerse a la ley de esposas de guerra para militares, lo cual genera no pocas confusiones, semánticas y de todo tipo. Comedia en estado puro, con dobles sentidos, y toques de slapstick (bufonada, payasada), obra de uno de los grandes del Hollywood más grande.

LOS VENCIDOS. LA OTRA VISIÓN DE LA GUERRA

La caída, 2004

Una película alemana, dirigida por Oliver Hirschbiegel y con un tan inquietante como creíble Bruno Ganz en el papel de Adolf Hitler en el Berlín sitiado y arrasado de abril de 1945.

Desquiciado y totalmente ciego ante la realidad que le rodea, lo mismo que sus más fanatizados acólitos, sus últimos soldados y generales y los últimos funcionarios que trabajaban a sus órdenes en aquella Cancillería convertida ya en el ejemplo vivo de la locura llevada al paroxismo destructivo.

DEL AMOR Y DE LA GUERRA

Entre tanta muerte, desolación y destrucción, siempre puede surgir (o resurgir) el amor. Un amor apresurado o circunstancial, tal vez, pero necesario para sobrevivir a tanta locura.

De aquí a la eternidad, 1953

Sobre el bombardeo de Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941 se pueden hacer buenas películas (Tora, Tora, Tora, espectáculos pirotécnicos (Pearl Harbor) u obras maestras, como es el caso.

Fred Zinnemann tomó un reparto en estado de gracia y construyó una obra de seres humanos al límite, con un Frank Sinatra y, sobre todo, un Montgomery Clift que alcanzan la perfección. La secuencia en la que este toca Taps (el toque de silencio) en memoria de su querido amigo asesinado, es pura y simplemente desgarradora.

Casablanca, 1942

La película en la que más se fuma y se bebe de la historia del cine. Basada en una obra de Broadway titulada Everybody comes to Rick’s, es un claro ejemplo de cómo un caos puede acabar convertido en mito.

Cine, puro cine. Michael Curtiz y nada más. Una historia de amor entre dos seres con el alma llena de cicatrices que se reencuentran (Humphrey Bogart e Ingrid Bergman). Se dice que Ronald Reagan estuvo a punto de protagonizarla. Por fortuna, al final los productores se decidieron por el inmenso Bogie.

Por EFE

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