Tráfico de armas: ¿AMLO convencerá a Trump?

En EU mueren más personas por armas de fuego que en México, con todo y la violencia de los grupos delincuenciales

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Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Hace unos días, el presidente López Obrador rechazó un ofrecimiento de Donald Trump para revivir la guerra contra el narco que hace 13 años pactaron Felipe Calderón y George Bush en la Casa Blanca. Pero dejó abierta una puerta relevante e inadvertida: aceptar cierta ayuda de Estados Unidos en el marco de los convenios de cooperación bilateral.

Se trata de una rendija en apariencia pequeña pero importante en la intención de provocar un giro radical que sustituya las políticas coercitivas y el uso de la fuerza por una estrategia que sitúe el blanco en las armas y el dinero de los grupos delincuenciales.

La decisión de López Obrador de frenar la ofensiva contra los cárteles para no generar más violencia tiene su principal justificación en el fracaso de la guerra proclamada por Calderón y Bush. Entre 2006 y 2012 hubo 132 mil asesinatos, casi el doble del periodo 2000-2006, en el gobierno de Vicente Fox.

¿Hacia dónde debería avanzar la nueva estrategia bilateral? Debería estar sustentada, como han expresado en los últimos días funcionarios de ambos países, en impulsar acciones tanto de gobierno como legislativas, en Estados Unidos y en México, para alcanzar acuerdos dirigidos a frenar el tráfico de armas.

En contra de esta propuesta juegan los grupos radicales que en Estados Unidos desean que la guerra se revitalice. Hace unos días The Wall Street Journal y varios congresistas se pronunciaban por una intervención de Estados Unidos para controlar al crimen organizado en México.

Este ardoroso deseo intervencionista resulta irónico ante el naufragio de Estados Unidos para controlar la venta de armas en su territorio, quizá la pieza más importante en la ecuación de violencia allá y aquí.

Con frecuencia pasa inadvertido que en Estados Unidos mueren más personas por armas de fuego que en México, con todo y la violencia desatada de los grupos delincuenciales. En 2017 se reportaron aquí 35 mil asesinatos, mientras en el país gobernado por Trump hubo 40 mil muertes provocadas por armas de fuego.

De la crisis de Culiacán –la liberación de Ovidio Guzmán para evitar una matanza–, puede surgir una oportunidad si se dan los pasos correctos. Como hasta ahora, el presidente debe rechazar cualquier intención de vulnerar la soberanía y respaldar los acuerdos entre los grupos bilaterales de trabajo en temas de crimen organizado.

La meta del gobierno obradorista debe ser una: convencer a Trump de atacar el tráfico de armas. Es necesario un debate honesto y constructivo, con visión regional, para atender la regulación y las fallas que lo inducen, escribieron en El Paso Times Mauricio Ibarra, cónsul de México en El Paso y Fabián Medina, jefe de la Oficina del canciller Ebrard.

Es tiempo de que ambos gobiernos endurezcan sus controles en la frontera y de restituir la prohibición de los rifles de asalto que expiró en 1994. Siete de cada diez armas confiscadas en 2017 procedían de Estados Unidos.

POR WILBERT TORRE

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@WILBERTTORRE

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