T-MEC: instrumento para las campañas políticas en EU

Republicanos y demócratas buscan sacarle jugo al acuerdo para sus campañas de 2020

Agustín García Villa / Heraldo de México / Columna Des... propósito
Agustín García Villa / Heraldo de México / Columna Des... propósito

México ha tenido que pasar por una muy larga espera para la ansiada aprobación del T-MEC por parte de la Cámara de Representantes de EU, y no pese a las constantes promesas de ya meritode demócratas y republicanos, no pasa nada. Más bien, lo que sí es muy obvio, es que ambos partidos están planeando su uso para sacarle jugo durante sus campañas electorales del próximo año.

Si Donald Trump subsiste al juicio de desafuero que cada día se ve más cerca, seguramente usará al T-MEC como parte de su estrategia para ser reelegido. Su principal argumento será, sin duda, que su administración no lo ha aprobado hasta estar seguro de que México atiende sus recomendaciones respecto al tema migratorio. Otro asunto para diferir la aprobación es la promesa de Trump a los trabajadores norteamericanos de regresar a EU las plantas que a raíz de la firma del TLC salieron de su país. La firma anticipada del T-MEC podría operar en contra de esa promesa. La estrategia de los demócratas está en no aprobarlo, pues darían un argumento a los republicanos, que los acusarían de atentar contra la creación de empleos, al seguir facilitando la salida de empresas a México.

Así las cosas, y no obstante las gestiones de funcionarios mexicanos ante congresistas de EU, si se hace un balance de la situación política en EU, resulta aventurado asegurar que la aprobación del T-MEC será a corto plazo. Sería más recomendable, por tanto, que las autoridades mexicanas se esmeren en desarrollar una estrategia económica alterna, pues al parecer no se tiene un Plan B, para la atracción de inversión nacional y extranjera, para estructurar una bien cimentada economía, que con o sin tratados comerciales sea lo suficientemente competitiva para salir adelante.

Un primer punto para el logro de lo anterior está en promover una política económica que ofrezca seguridad a la inversión. Incluso, considerar concesionar al sector privado la terminación del NAIM, cuya cancelación sigue generando un pésimo sabor de boca entre los inversionistas a nivel internacional.

2019 es una muestra de lo que puede pasar de no generarse certidumbre. Si bien en el primer año de una nueva administración la inversión se aletarga, este ha sido el peor primer año de las últimas tres administraciones.

Muestra de ello es la caída de la inversión extranjera directa en manufacturas (30%), y la sigilosa reacción de la IP ante las invitaciones para que inviertan en infraestructura, sólo han comprometido 43 mmdd, ni 1% del PIB. En China, la inversión en infraestructura es de 10% del PIB.

México no debería poner todos sus huevos en una sola canasta, en este caso el T-MEC. Para lograr ser el país exitoso hay que mostrar que tiene un sólido desarrollo, una clase trabajadora de calidad mundial y, sobre todo, que es ¡un país seguro con reglas muy claras!

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
*ANALISTA ECONÓMICO
abr

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