No debería ser tan difícil ser mujer en México

Las mujeres que salen a marchar no se equivocan: México tiene un problema real, cultural y extraño a los ojos del mundo

Georgina Trujillo
Georgina Trujillo / Heraldo de México / Columna Invitada

De acuerdo con la periodista y activista María Salguero, en lo que va del año se han cometido aproximadamente mil 835 feminicidios en nuestro país. El más alto índice del que se tiene registro.

El feminicidio es más que un asesinato, se da cuando un hombre mata a una mujer por el simple hecho de serlo.

Salguero subraya que, para considerarse como tal, debe tener por lo menos seis características: presencia de violencia sexual, lesiones o mutilaciones, violencia previa, relación sentimental víctima-victimario, amenazas previas y/o exposición del cuerpo en vía pública.

México ocupa el primer lugar de América Latina en feminicidios, pero más allá de los números, dice mucho la manera en que éstos son cometidos.

Sólo en una minoría de los casos hay presente un arma de fuego, la mayoría se perpetran con armas blancas, por asfixia u objetos no identificados. Hay un odio y una ira implícita que causa extrañeza y horror.

Las mujeres que salen a marchar, pintan monumentos y cantan canciones que luego son utilizadas como burlas en memes a través de las redes sociales, no se equivocan: México tiene un problema real, cultural y extraño a los ojos del mundo.

Es una manifestación extrema de un machismo que se nota desde el hecho en el que se menoscaban sus protestas, alegando que somos las propias mujeres las que no nos cuidamos, las que provocamos a los violadores vestidas con nuestras minifaldas y tomando unas copas de más en las fiestas.

También se nota desde que Karen Espíndola se vuelve viral en redes sociales no por su posible desaparición, sino porque en su fotografía de perfil no lucía igual que en la vida real.

Los movimientos feministas recientes son, en sí, una reacción natural a un mal histórico.

Algo inevitable ante la falta de respuestas, los oídos sordos del gobierno y una sociedad que gira el rostro y da la espalda.

Encabezado ahora por sectores radicales, es imperativo que así como el movimiento sigue tomando fuerza, también tome forma. Que sea apoyado por la sociedad civil y que desarrolle una agenda clara.

Si no se le da rostro e identidad, el movimiento, fuerte ahora, irá menguando hasta desaparecer, víctima del descrédito por parte del gobierno y de los sectores machistas de la sociedad que generan desinformación.

Las mujeres no podemos librar todas las batallas al mismo tiempo, aún hay temas que nos dividen entre nosotras mismas, el del aborto o el matrimonio igualitario son un par de ejemplos; sin embargo, la necesidad de un Estado de Derecho podría ser el inicio, un factor de unión y solidaridad entre todas.

Deberíamos poder ser libres, independientes, vestirnos como queramos y escoger las condiciones de nuestras relaciones sentimentales. No debería ser tan difícil pedirlo, ni marchar, ni hacer himnos reclamando esta libertad.

No debería ser tan difícil ser mujer en México.

POR GINA TRUJILLO

COLABORADORA

@GINATRUJILLOZ

abr

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