Manual electoral

Los electores defienden el desempeño del actual gobierno, pero no apoyan las políticas y acciones que ha puesto en marcha

Alejandro Echegaray / El Heraldo de México
Alejandro Echegaray / #Campus / El Heraldo de México

El presidente AMLO llega a su primer año de gobierno con altos índices de popularidad. Un segmento relevante del electorado apoya su gestión, a pesar de su mal desempeño en la conducción de la economía y la seguridad: las dos variables que suelen explicar la evaluación presidencial. Sin embargo, las encuestas revelan que mientras se aprueba al Presidente, hay un descontento creciente con sus políticas públicas.

Los electores defienden el desempeño del actual gobierno como a su equipo de pelota favorito. Han interiorizado su victoria como en ningún momento de la historia reciente de nuestro país, pero no apoyan las políticas y acciones que ha puesto en marcha: desde la cancelación del NAIM hasta la liberación de reos y la amnistía a los grupos delincuenciales, pasando por la eliminación de las estancias infantiles o el seguro popular y la anulación de los órganos autónomos.

El domingo primero salió a manifestarse un copioso número de ciudadanos provenientes de las clases medias que no están de acuerdo con el rumbo que está tomando el país. Pero para tener impacto, este descontento tiene que transformarse en oposición y trasladarse a las urnas, alrededor de los temas que los ciudadanos consideran más importantes: la seguridad, en primer lugar; la economía, y en un tercer lugar, muy rezagado, la corrupción –el mantra aglutinador del discurso lopezobradorista. Un frente opositor tendría que articular una narrativa liberal en lo económico, y conservadora en el tema de seguridad.

En los sistemas presidenciales donde prevalece la regla de mayoría, se generan contiendas bipartidistas y los electores votan de manera estratégica, es decir, ordenan sus preferencias y votan por su segunda mejor opción en aras de que no gane su última alternativa. En 2021, los partidos de oposición podrán ser competitivos en la medida en que contiendan en coalición. En las elecciones estatales será muy complicado que los proyectos diferentes al morenismo, por sí solos, tengan éxito.

El elector mediano es conservador, privilegia el orden y quiere ver al Ejército en las calles en una guerra frontal con los grupos delincuenciales; condena el aborto y la legalización de las drogas, es tolerante frente al matrimonio entre personas del mismo sexo, y se opone a la creación de barreras arancelarias y a la construcción de un muro en la frontera. El votante mediano se opone a la migración hacia México.

El engrudo narrativo de la oposición tiene que ser la seguridad, entendida como guerra frontal contra el crimen, y el crecimiento económico como atracción de inversión y generación de empleos. Las encuestas publicadas por el aniversario número uno del lopezobradorismo en el poder evidencian que ya hubo un punto de inflexión en la popularidad del Presidente y han revelado su talón de Aquiles. Las manifestaciones sociales del primero de diciembre muestran la necesidad de aglutinar este descontento en un frente opositor.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
*CONSULTOR

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