La caída de García Luna

La aprehensión de García Luna por haber recibido un presunto soborno de 3 millones de dólares por parte del Cártel de Sinaloa apunta a que será usada con varios fines

Asael Nuche González / Etellekt / El Heraldo de México
Asael Nuche González / Etellekt / El Heraldo de México

Todo comenzó con la captura y posterior extradición de El Chapo Guzmán, quien al quedar en manos de la justicia norteamericana, bajo la administración de Donald Trump, empezó a destapar las redes de complicidad urdidas entre el secretario de seguridad de Felipe Calderón y el Cártel de Sinaloa. Por tres sexenios Genaro García Luna articuló una red para tomar el control de la seguridad pública en México: inició en el extinto CISEN, posteriormente encabezó la poderosa Agencia Federal de Investigación, con Vicente Fox, y finalmente, con Felipe Calderón, se convirtió en el cerebro y operador de la guerra contra el narco. A pesar de haber sido señalado en múltiples ocasiones de proteger al Cártel de Sinaloa, mientras dirigía todo el aparato del Estado contra sus enemigos, Los Zetas, recibió toda la protección, tanto de Calderón como del gobierno de Estados Unidos, encabezado por Barak Obama.

La aprehensión de García Luna por haber recibido un presunto soborno de 3 millones de dólares por parte del Cártel de Sinaloa apunta a que será usada con varios fines relacionados con la política interna de México y Estados Unidos, y confirma la fuerte alianza que han tejido López Obrador y Donald Trump para frenar a sus adversarios políticos.

García Luna se convierte en el primer ex funcionario de seguridad de Calderón detenido por presuntamente conspirar para favorecer a un cártel. Su captura ocurre apenas meses después de la renuncia de Eduardo Medina Mora a su cargo como ministro de la Suprema Corte de Justicia, por presunto blanqueo de capitales. El ex ministro había conducido también al CISEN, y fue Procurador General de la República, con Felipe Calderón; por lo tanto, con la captura de García Luna, se encuentran bajo investigación los dos principales brazos ejecutores de la guerra contra el narcotráfico.

En ambos casos, Donald Trump podría obtener información clave que permita reactivar las investigaciones contra el ex Fiscal de Estados Unidos, Eric Holder, por la operación Rápido y Furioso, que llevó a cabo la ATF para introducir ilegalmente armas que llegaron al Cártel de Sinaloa durante el gobierno de Barak Obama, mientras que en México, la captura de García Luna golpea directamente en el corazón del principal grupo opositor a la Cuarta Transformación, encabezado precisamente por Felipe Calderón.

Pero además, las investigaciones podrían alcanzar al propio Barak Obama (Holder no sólo fue el Fiscal General durante su gobierno, sino también su asesor legal durante su campaña presidencial). Bajo esta estrategia, Donald Trump podría enfrentar el juicio político que impulsan los demócratas, amenazando con destapar la operación Rápido y Furioso, uno de los casos más escandalosos que haya enfrentado el aparato de seguridad de Estados Unidos, desde la falsa acusación de que Irak estaba en posesión de armas de destrucción masiva.

En México, la investigación iniciada contra García Luna le da toda la autoridad moral a López Obrador para promover juicio político contra su principal adversario, Felipe Calderón, quien también podría ser llamado a cuentas por la justicia de Estados Unidos.

POR ASAEL NUCHE
DIRECTOR DE RIESGOS DE ETELLEKT
@ETELLEKT_



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