El tango electoral en Argentina

Las elecciones de medio término renovarán la mitad del Congreso y un tercio del Senado. Una victoria del oficialismo daría a Macri un plus de legitimidad

El calendario de las elecciones parlamentarias argentinas ha comenzado. A partir de ahora se deben cumplir los plazos establecidos, incluyendo la inscripción de las alianzas electorales (14 de junio), las primarias obligatorias y simultáneas (13 de agosto) y los comicios propiamente dichos (22 de octubre). La mayor duda en torno al proceso consiste en saber si la ex presidente Cristina Fernández será candidata y si concurrirá aliada al o enfrentada con el Partido Peronista.

Las elecciones de medio término permitirán renovar la mitad del Congreso y un tercio del Senado. Y si bien, dados los escaños en juego, no se espera una modificación dramática de las mayorías parlamentarias, una victoria del oficialismo otorgaría al gobierno de Mauricio Macri un plus de legitimidad para emprender nuevas y más profundas reformas políticas y económicas.

Todavía existen bolsones de resistencia kirchnerista dedicados a obstaculizar sistemáticamente la gestión de la actual administración. Un caso significativo es el de la Procuradora General Alejandra Gils Carbó, jefa de los scales, que con sus resoluciones impulsa una política de constante enfrentamiento y oposición al gobierno.

El resultado electoral permitiría con rmar distintas cuestiones, comenzando por el verdadero peso político del kirchnerismo, el mantenimiento del peronismo como alternativa de gobierno jun- to a una completa y profunda renovación de sus estructuras de modo de poder transformarse en un partido democrático y partidario del fortalecimiento institucional o la emergencia de una fuerza política nueva y rupturista, como el macrismo.

En las las o cialistas muchos creen, comenzando por Jaime Durán Barba, que la potenciación de las diferencias entre Macri y Fernández, o entre sus seguidores, resulta funcional a los intereses gubernamentales. Dicho de otra manera, si el gobierno quiere ganar en octubre debe ampliar la grieta (la división) que enfrenta a importantes sectores sociales.

Detrás de esta sensación está la idea de que en Argentina se están produciendo profundos cambios, con la emergencia de un nuevo movi- miento político, capaz incluso de dejar atrás buena parte de los condicionantes tradicionalmente impuestos por la hegemonía peronista. Si Macri es capaz de terminar pací camente su mandato sería la primera vez que un presidente no peronista elegido democráticamente cumple con el mandato de los ciudadanos argentinos.

Para profundizar la grieta es necesario, de momento, que Cristina Fernández siga libre, evitando así una utilización victimista de su con- dición procesal. Una Cristina Fernández libre es más útil a los intereses gubernamentales que presa. Sin embargo, esta situación tiene un re- corrido muy limitado, debido a los tiempos de
la marcha de la justicia, más lentos que los de la política, a la realidad electoral y a las consecuencias de una posible candidatura presidencial para 2019. Dada la gran magnitud de los cargos en su contra, tiene razón Joaquín Morales Solá cuando escribe que la ex presidenta tiene más futuro en los tribunales que en la política.

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