El botín de los 300 mil MDP

Anunció que para remediar la situación va a ofrecer a los bancos acuerdos para que amplíen las sucursales

Luis Soto
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

El presidente de la República reconoció ayer que el gobierno Federal enfrenta serios problemas para dispersar 300 mil millones de pesos de todos los programas de dádivas, perdón, sociales, que opera en todo el país, porque no existe la infraestructura bancaria para que los beneficiarios reciban puntualmente, sin intermediarios, su dinerito. Anunció que para remediar esta delicada situación va a ofrecerle a los bancos comerciales acuerdos para que amplíen las sucursales, garantizándoles una buena cantidad de billetes para que repartan y el cobro de comisiones razonables.

Lo que quiere el gobierno es contar con unas 13 mil sucursales en todo el país para que los beneficiarios de los programas Sembrando Vida, Adultos mayores, Personas con discapacidad, Jóvenes destruyendo, perdón, construyendo el futuro, becas de nivel básico, medio superior, y superior, y varios más estén felices de contentos, evitar la suspicacia de que les están jineteando su lana,  y que cada vez que visite algún poblado no le reclamen que no les llega el billete.

En un principio alguien le vendió al presidente la idea de que el nuevo Banco del Bienestar (antes Bansefi) creado el 19 de julio de este año, y que supuestamente tiene la encomiendas de repartir todos los recursos de los programas sociales, podría abrir, siempre y cuando le asignaran recursos por más de 2 mil millones de pesos, las 13 mil sucursales a las que se refirió el primer mandatario. Pero al parecer en el presupuesto para el 2020 no le dieron tal cantidad. De otro modo nadie se explica por qué pedirles ayuda a los bancos comerciales. Pero, además, el negocio de la mayoría de estas nobles instituciones no es dispersar dinero ni cobrar comisiones, sino otorgar créditos con tasa de interés leoninas a personas que tengan buena capacidad de crédito y no a los que reciben cantidades de 2 mil a 5 mil pesos mensuales, cuando mucho.

El problema, dicen los enterados, no es el número de sucursales; si quisieran hacerlas rápidamente y con eficiencia, podrían utilizar las 27 mil tiendas de Diconsa y las 10 mil de Liconsa que hay en todo el país, incluyendo las zonas de alta marginación; sólo se requeriría una pequeña inversión para adecuarlas. El fondo del asunto es el botín de los 300 mil millones de pesos, que funcionarios de la Secretaría del Bienestar quieren repartirlos a su manera. Recientemente se informó que la dependencia firmó un contrato con la empresa ATM para adquirir 70 mil cajeros automáticos, mismos que serían distribuidos en todo el país, incluyendo los lugares más apartados de la civilización. ¿Y quién alimentaria con dinero a los cajeros? ¿Quién les daría mantenimiento? ¿Quién los vigilaría que no se los lleven? Preguntaría cualquiera. Pue esos serían otros negocios paralelos que obviamente dejarían mucha lana.

¿Alguien le habrá explicado al presidente de la República lo delicado política y económicamente de la dispersión de los 300 mil millones de pesos de los programas sociales?   Bueno, la titular de la Secretaría del Bienestar sólo se dedica a promover la siembra de árboles en México y Centro América, así que ella no sería la responsable de manejar los dineros.             

POR LUIS SOTO

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@LUISSOTOAGENDA

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