Culiacán y las disputas institucionales

López Obrador ha ejercido el poder haciendo uso del plano transversal que permite una vinculación más amplia

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

La liberación de Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo, el jueves en Culiacán, es un buen pretexto para analizar una de las características más asociadas a la personalidad y la forma de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador: el ejercicio transversal de gobierno.

¿Está funcionando la decisión de ejecutar la planeación y las órdenes de obras y programas con un sistema diferente a la parcelación y división clara de responsabilidades en el gobierno?

La RAE define lo transversal como algo que se halla o se extiende atravesado de un lado a otro; que se aparta o desvía de la dirección principal o recta; que se cruza en dirección perpendicular con aquello de que se trata.

Tomando en consideración su manera de ser, despojada de protocolos y laberintos burocráticos, el presidente López Obrador ha ejercido el poder, desde que gobernó la Ciudad de México, haciendo uso de ese plano transversal que permite, teóricamente, una vinculación institucional más amplia en la ejecución de planes y programas de gobierno, pero también acentúa de manera natural los conflictos entre instituciones, no sólo por que en distintos casos compiten por presupuesto, sino por lograr imponer un punto de vista y liderar un proyecto.

Existen ejemplos específicos de obras y programas que ahora mismo son escenarios de esas disputas institucionales. Quizá el más revelador, en vista de la importancia que el Presidente le ha conferido, es la construcción de la refinería de Dos Bocas. El proyecto plantea una ecuación difícil de resolver respecto de la cadena de mandos y responsabilidades.

La Secretaría de Energía es normativa y su misión es ordenar e incentivar el crecimiento de la industria. El presidente designó a la secretaria Nahle como responsable de las refinerías, lo que creó un problema administrativo al involucrar a la secretaria de Energía en un asunto operativo que es responsabilidad del director de Transformación Industrial de Pemex, un funcionario que en el proyecto tiene dos jefes: el titular de la paraestatal y Nahle.

Otro ejemplo ilustrador es el T-MEC, el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, un asunto y una negociación que correspondían a la Secretaría de Economía. El Presidente designó como negociador encargado a Jesús Seade, subsecretario para América del Norte en la Cancillería, lo que ha llevado a ambas instituciones a dividirse de manera un tanto improvisada y sobre la marcha las responsabilidades en este acuerdo vital para el país.

¿Cómo ha sido utilizado ese plano transversal en el tema de seguridad? La versión de los secretatios de Defensa y de Seguridad es que la Policía Ministerial Militar y la división antidrogas de la Policía Federal, hoy Guardia Nacional, actuaron de manera precipitada y con deficiente planeación en un afán de obtener resultados positivos.

Está claro que se liberó al hijo de El Chapo para evitar una matanza de civiles, pero esa decisión, tomada en última instancia, fue antecedida por otras precipitadas dentro del plano transversal que, según ha aceptado el gobierno, han generado disputas entre instituciones.

POR WILBERT TORRE
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@WILBERTTORRE

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